Del 15 de abril de 2008
Lejos de impugnar rotundamente las acciones realizadas por el gobernador del Estado de Jalisco, Emilio González Márquez, en cuanto a otorgar una macrolimosna a la Iglesia Católica, existiendo otras prioridades dentro del estado, como es el caso del pequeño niño que murió por causas de la contaminación que provocan todas aquellas empresas que legalmente están obligadas a contar con plantas de tratamiento del agua, pero debido a la corrupción y la falta de disposición por parte de las autoridades ha llevado al municipio del salto a esta terrible situación. No olvidemos el deceso de otra menor de edad, por faltas de escrúpulos por parte del área médica del CODE, en donde lo que más importa son los reconocimiento, trofeos o medallas, olvidando así por completo el verdadero sentido que en un momento significó las competencias deportivas en la pequeña Grecia.
Es aun más deplorable la ostentación del rector de la máxima casa de estudios de Jalisco, Carlos Briseño Torres al seguir los pasos de su maestro político al dar una limosna para la misma institución y para el mismo hecho. El problema no es el regalo de dinero, si es de su propio bolsillo, ni de la religión que practica, ya que estas son cuestiones personales que no tienen por qué influir en su vida pública.
Recodemos el caso reciente del gobernador del estado de NY, que fue cesado de sus responsabilidades debido al escándalo por la contratación de sexo servidoras. El hecho sustancial de este caso en el país vecino, es que el gobernador se había pronunciado en contra de ese tipo de prácticas, lo que le hizo ganar el apodo de Mr Clean. El descontento primordial fue debido a su poca congruencia que denotó este hecho.
En cierto aspecto el estado Mexicano cuanta con algún avance en este tipo de hechos ya que, no se confunde la vida privada con la vida pública de los gobernantes. Estos dos aspectos siempre tienen que estar separados.
Lo vituperable en el caso del rector no es la acción de donar, si no el hecho de haberse vanagloriado y hacer completamente público su donativo, lo cual hace notar este hecho como mera demagogia de su parte, olvidando que es una figura pública, que representa a una universidad pública, autónoma y descentralizada. En cambio si su acto hubiera sido menos monitoreado por los reflectores televisivos y de una manera anónima, se hubiera visto más noble.
Por último es importante señalar el mutismo que tiene el rector en cuanto a las acciones del gobernador de Jalisco. Lo cual hace suponer que en el próximo informe de gobierno estará plagado de retórica, así como de cifras alteradas, de una gestión poco diferente a las de sus predecesores.

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