Del 15 de octubre de 2007
El artículo 3ro que emana de nuestra constitución mexicana obedece a una premisa fundamental “la educación es un derecho, no un privilegio”.
La nueva propuesta lanzada por la SEP sobre que los estudiantes universitarios sean acreedores de préstamos para así poder financiarse sus estudios es algo más que inadmisible, es abyecto. Pero para los que estamos acostumbrados al análisis no nos sorprende ver una propuesta más de esta índole que fácilmente sería tragada por los estudiantes si de ellos dependiera.
Los estudiantes de esta universidad bien sabemos que cursamos estas carreras, no por un amor al conocimiento, no por un pasatiempo, sino por un limosneo de nuestro futuro. Que proyectado en el tiempo se verá con empleos mediocres, mal pagados y peor aún sin oportunidad de crecimiento, desempeñando el mismo puesto por más de 30 años (podría ser bautizado a este efecto como psicoburocracia, pero hay quien se enorgullece de tener este trastorno y verse en las placas incrustadas en las paredes de la universidad). Aquellos que gocen de una mejor fortuna no se dedicarán a otras profesiones menos humillantes como el atender un consultorio, si no dedicándose a empleos informales.
Pero todo este luctuoso panorama no depende sólo de la fuerza de voluntad para no ser víctima de sus garras, si no que es necesario analizar cómo hemos heredado a nuestra sociedad y, más enfocados, la universidad. Podemos observar expeditamente esa herencia de corrupción, que se manifiesta en un abandono total a los intereses de los estudiantes, la falta de capacitación de sus docentes, la carcomida infraestructura y sobretodo el ridículo cumplimiento a la sociedad. Dando como oriundos a estudiantes idolatras de la holgazanería, ineptitud, falta de ética y moral.
No podemos separar los sucesos de la macroestructura y la microestructura, la política de globalización neoliberal no sólo desgarró el tejido económico y social sino que la daga penetró profundamente, tocando el corazón de una sociedad, que es su educación. Por eso, cada vez más el naufragio y la degradación de la sociedad, convirtiéndose todo en un caos bursátil.
A las oligarquías no les interesa que se aprenda, que se tenga un pensamiento plural, por eso es necesaria una lucha de parte de los estudiantes, exigiendo calidad en la educación. Educación a quien desee educarse, respeto por parte de los servidores públicos, espacios donde poder desarrollarse y sobretodo una reivindicación social. No olvidemos el augurio que significa el 2010, la clase media, la clase pensadora tiene las respuestas, por eso es la única alternativa de este momento histórico.

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