Del 30 de noviembre de 2007
La televisión, la radio, los periódicos, instituciones gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y hasta la Universidad de Guadalajara, se pronunciaron a favor de las campañas de recolección de alimentos para los damnificados del estado de Tabasco (no olvidemos que en el estado de Chiapas se vive una situación similar, sólo que no cuenta con el suficiente apoyo televisivo).
El rector de la máxima casa de estudios solicitó a los académicos donar una parte de sus honorarios para esta noble causa. Dando el ejemplo y donando así la cuarta parte de su sueldo (por única vez esta oferta). Se lanzó dentro de los centros universitarios una campaña para recolectar víveres. Lo más notable en el centro universitario de ciencias de la salud fue el intento de llevar estudiantes de diferentes ramos para realizar ayuda profecionalizada.
Toda esta ayuda otorgada de parte de nuestra institución, más que se observe como un acto que reivindique la posición de una universidad autónoma, honesta, integra, soberana, independiente y comprometida con la sociedad, demuestra el claro sometimiento de esta hacia el Estado. No se menosprecia el apoyo por parte de los estudiantes y académicos, que realizan sus contribuciones libre de toda ganancia y publicidad. Lo que sí es vituperable es la afonía de nuestros dirigentes universitarios que deberían estar exigiendo dar a conocer las causas de esta tragedia.
Instituciones mundiales, expertos y analistas han señalado que las causas de esta tragedia pudieron ser evitables, ya que en el caso de inundaciones se posible dar aviso a la población antes de que se presente el desastre. La ineptitud de nuestras instituciones, la corrupción que viene gobernando desde hace tres periodos al estado, fueron la verdadera causa de la tragedia.
Es importante recordar que el estado de Tabasco ya había sufrido en tres ocasiones previas inundaciones, no de igual magnitud pero si representaban advertencias sobre la falta de infraestructura hidráulica.
Es increíble que el sector administrativo de la universidad recurra a actos tan populistas como es el de llevar despensa, apoyando tan acríticamente la tesis del gobierno federal, “las causas se debieron al cambio climático y al calendario lunar”, en vez de utilizar su poder moral y social que tiene para exigir una verdadera ayuda y castigo hacia los responsables.
Por lo anterior, la universidad debería de haberse mostrado crítica hacia las respuestas del gobierno federal, publicando los antecedentes tanto políticos como históricos de aquella entidad, exigiendo un verdadero esclarecimiento de los hechos, aportando personal calificado en materia legal como hidráulica, aunado también a la ayuda alimentaria, médica y psicológica y no quedarse en el plano de la demagogia y protagonismos políticos.

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