Notificaciones

27 de septiembre de 2010

Actualmente este blog contiene las editoriales que fueron publicadas durante el periodo 2007-2008 a lo largo del cual estuvo en circulación la revista Vituperatio.

Espera próximas actualizaciones.



20 septiembre 2010

Editorial Nº 7

Del 15 de diciembre de 2007

El pago que deben de realizar los estudiantes de escuelas públicas, bajo el nombre de servicio social, es una muestra clara de los paradigmas que se mantienen dentro de la política. "Nada, dentro de la política es gratis".

El servicio social, más que cumplir como pago a la sociedad, es una oportunidad de parte de los estudiantes para poder desempeñarse en el área que en un futuro desempeñaran. La cual propicia que el estudiante pueda, como su nombre hace referencia, a tener una practica antes de poder insertarse dentro del campo laboral. Esto es, acumular conocimiento práctico aunado al bagaje de conocimiento teórico que fue adquirido al paso de las diferentes escolaridades. Logrando así poder llevar su educación a un plano mayor. La práctica conjunto con la teoría. Evitando ese desfase que surge dentro de las aulas.

Pero hay que tomar en cuenta los siguientes puntos importantes. El primero es cuestionar, si verdaderamente el alumno, inscrito a este tipo de educación pública, sale con el conocimiento suficiente para poder llevar a la práctica esa teoría. Tomando en cuenta que mayoritariamente la información plasmada en los libros es contrariada por la realidad (lo cual no indica que el conocimiento teórico sea inservible).

En segundo, es observar si las plazas que se ofertan en el servicio social verdaderamente implican un verdadero enlace entre lo teórico y lo práctico. Si en verdad existe esa correspondencia entre lo estudiado con lo que las actividades dentro del servicio a ser realizadas. ¿O acaso es tan sólo el requisito más de un trámite burocrático?

En tercer lugar, es importante que el alumno pueda llegar a vislumbrar el tipo de educación que le fue otorgada. Lo cual propiciaría poder llenar huecos que por su tipo de educación le fueron imposibles de llenar.

Cuarto y último punto, es necesario cuestionar el modo en que son repartidas las plazas, ya que pareciera ser que el reparto no es más que un mercado de pasantes para pequeñas, medianas empresas, e instituciones tanto no gubernamentales como gubernamentales, que piden el honor de poder contar con pasantes dentro de sus filas, sin tener la obligación de dar una retribución.

Ya que para poder abrir una nueva plaza, donde el estudiante decida ir a prestar su servicio, tiene que pasar por una serie de infinitos requisitos burocráticos. Aunado a las parsimoniosas ventanillas donde entregar los requisitos. Los cual hace pensar que ese mercado estudiantil tan solo funciona como pago a diferentes intereses.

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